miércoles, 14 de julio de 2010

Entrevista: Daniela Aita.



“Actuar y grabar es lo que más amo en la vida,

y quiero vivir toda mi vida actuando y grabando”

Caminando, como cualquier chica de 21 años, llega al bar situado en la esquina donde las calles Buen Viaje y Gral. San Martín se cruzan. Caminando, como cualquier chica de 21 años, pero sin pasar desapercibida. Su personalidad es reflejo de cómo se viste: armoniosa, equilibrada, colorida, alegre, creativa, sencilla y llamativa, a su vez. Una remera blanca y una pollera con círculos rojos, amarillos, azules y verdes logra entonar con el resto de su vestimenta: un reloj anaranjado, un saco azul que resalta sus vivos ojos celestes, y cuidando hasta el más mínimo detalle, sus uñas están perfectamente a tono con un colgante violeta y la cartera, del mismo color. Sin ningún estereotipo implantado, se viste como se quiere vestir.

Ante su acostumbrada puntualidad, se disculpa por llegar 3 minutos tarde. Un bar tranquilo, iluminado, cálido, rodeado de sonidos ambientales: voces, teléfonos que suenan, vehículos que transitan de fondo, cucharas que revuelven tazas de café y un partido de fútbol televisado en vivo, es el escenario de una charla, en una mesa para dos y con vista panorámica a un atardecer minado de edificios, colectivos y peatones que transitan.

Para un artista es fundamental estudiar, pero muy poco se puede hacer con todas las técnicas adquiridas si no se nace con una chispa especial. Daniela Aita, desde chica tenía las ideas bien claras y soñaba con ser lo que hoy en día es. Mientras sus compañeras de jardín aspiraban con ser maestras, veterinarias o doctoras, ella jugaba a ser actriz, perfilándose en lo que años más tarde se convertiría. Adicta y fanática de la ropa, con tan sólo 6 años ya diseñaba su propia vestimenta. Desde chica era todo un personaje, con un brillo interior.

Aunque ya había trabajado como extra de televisión y en publicidades, su gran salto a la fama lo obtuvo en 2008 al protagonizar la serie juvenil “Casi Ángeles”. Pero antes de eso, su vida no era menos agitada que la de hoy en día. A los 14 años comenzó a estudiar teatro, y acomodaba sus tiempos con los del colegio. Cuando finalizó el Polimodal, comenzó a estudiar de lunes a viernes por la mañana la carrera de Locución y por la noche, junto con los sábados a la mañana, continuaba con teatro. Solo tenía martes y jueves libre a la tarde, tiempo que usaba para ir a castings. “No paraba un segundo en todo el día, igual que ahora, pero antes era buscando esto que ahora estoy haciendo. En total debo haber hecho más de 80 castings, y a todos iba con la mejor onda, pensando en que por ahí en ese sí quedaba”, confiesa en el medio de risas. En uno de esos tantos castings, en Septiembre de 2007 quedó seleccionada para integrar un taller teatral de Cris Morena. Entonces: de martes a viernes por la mañana iba a la facultad; lunes, miércoles, viernes y sábados estudiaba teatro; y martes, jueves y sábados a la tarde concurría a los talleres. Una luchadora incansable.

La televisión actual es duramente criticada incluso por la misma gente del medio. ¿Qué mirada tenés acerca de la capacidad de influencia de los medios de comunicación?

“Creo que son canales que podrían estar mejor aprovechados por la llegada que tienen a un público muy heterogéneo, pero no están empleados correctamente, podrían ser mucho mejor utilizados de lo que están. La gente se guía mucho por lo que dicen en la televisión, y si te quieren meter una idea en la cabeza pueden hacerlo. A mi me pasa que no soy consciente de toda la gente que ve mi programa y de cómo puedo influir o no, pero es increíble como de alguna manera, los chicos que me siguen saben un montón acerca de mi forma de pensar, de hacer, y opinan sobre eso, y en esas cosas me doy cuenta de que, aunque no quiera, en serio se puede influir en como piensan, o en el lugar al que vayan, o como se vistan, y lo veo también en mis compañeros, los fans se guían mucho por sus ídolos”, advierte.

Es momento de incluir, con un café, la Política en la mesa. Cuando se le pregunta cual es su mirada acerca de la relación que tienen los medios de comunicación con el actual Gobierno, su sonrisa se desdibuja y frunce el ceño. Considera que, tanto los medios gráficos, radiales o televisivos que quieren “quedar bien” con el Estado transmiten información poco neutral y se nota, más allá de las dificultades de transmitir algo neutro. No soporta la idea del engaño, del ocultamiento de la información, pero a su vez admite que en todos los gobiernos hay parte de eso, no solamente en el actual.

Durante un tiempo trabajaste en “FM En Tránsito”, una radio de Castelar, y como estudiante de Locución y parte del medio televisivo el proyecto de la nueva Ley de Radiodifusión te afecta, ¿Qué posición tenés acerca de los debates que se arman en torno al proyecto y en cuanto a la Ley en sí?

“Lo considero algo antiguo, me parece volver a la represión, a que el Estado controle todo, censure y que no haya libertad de expresión, ni de pensamiento, ni de creatividad, que todo tenga que pasar por manos del gobierno y no entiendo porque. Es algo que no lo soporto y no puedo creerlo, como ahora de a poquito, de una manera dulce te lo quieren ir metiendo. Lo hacen para que vos digas: ¡Uy buenísimo, seguro voy a tener un trabajo!, pero… ¿De qué te sirve tener un trabajo donde no podés hacer lo que sentís, lo que pensas, y donde no vas a poder estar en contra ni de éste gobierno ni de los que vengan, donde vas a tener que hacer lo que te diga el Estado?”, sostiene con un tono firme y convincente.

Sin dudas está a favor de la libre expresión, pero fundamenta que la apertura de nuevos medios no sirve de nada si todo estará controlado por el Estado. Se reconoce víctima de la monopolización de la información, principalmente por ver TN a diario, y se siente afectada por ello, pero sin ponerse la camiseta de local (Canal 13). Más allá de mantenerse al margen de la política, nunca soportó el manejo del Estado, ni de nadie, y vuelve a recuperar la sonrisa cuando admite, en chiste, que no soporta en manejo en general, incluso el de su mamá.

Agradecida de la vida, perseverante y apasionada por su trabajo, hay cosas que todavía no comprende: como por ejemplo, que hace dos años atrás era ella quién entrevistaba para la facultad, y hoy en día, es la entrevistada. Así como tampoco logra entender que durante un año y medio trabajó para Cris Morena, recorrió el país de gira con el programa, realizó múltiples funciones en el Teatro Gran Rex, y que actualmente esté trabajando para Pol-ka, la productora de Adrián Suar. Más allá de todo eso, no se considera cantante ni bailarina, sino actriz, y se desespera cuando no graba algún capítulo. Constantemente hace hincapié en que quiere ser actriz toda su vida, ya que disfruta mucho de su trabajo. Le provoca una alegría enorme el hecho de, actualmente, estar grabando y a su vez tener más tiempo libre para pasar con sus seres queridos, o en el local de ropa que inauguró en Palermo, junto con una amiga. Algo que durante un año y medio estuvo detenido en su vida.

“Tomo mi trabajo como cualquier otro, de hecho la tele fue el primero que tuve, y más allá de que me muero de la risa, no dejo de ser responsable. Mi profesión me dio muchas cosas lindas, por sobre todo independencia, pero jamás falté ni llegué tarde. Soy una fanática de mi trabajo, no dejaría de grabar por nada en el mundo”, reconoce con voz dulce y seductora.

Se autodefine como inquieta, ansiosa y caprichosa, y se horroriza frente a la idea de ser catalogada como modelo o empresaria, ya que no soporta hacer trámites ni papeles, ella quiere actuar toda su vida. Y sin perder la humildad, es consciente de que, a pesar de que empezó “jugando en primera”, apenas está arrancando. Desde chica se aferró a que con empeño, preparación y dedicación iba a poder lograr lo que se propusiera. Nunca nadie la ayudó, todo lo consiguió sola, la “remó” y no cayó ante la primer puerta cerrada.

Finalmente, aunque no se considera quién para dar consejos, a aquellos jóvenes que anhelan con vivir de lo que sueñan, les recomienda que no quemen etapas, que disfruten del colegio y sus amigos, que vivan cada cosa a su edad, porque en la vida hay tiempo para todo. Y que, cuando estén seguros realmente de que esa es su profesión (teatro, canto o baile), estudien mucho, hagan castings y no dejen de probar, y que, con ganas, se llega.

Palabras de una chica que, con su corta edad, tiene sus ideales bien definidos. Una chica que no se priva de nada, que disfruta de su profesión y que entiende que la vida está para vivirla.


Damián Pronesti ~ 16 de Septiembre de 2009.

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